domingo, 25 de abril de 2010

ALUMNOS INTELIGENTES (Un poco de humor...)







Continuando con ronda de preguntas y respuestas...




Profesor: “Joaquín, diga el presente del indicativo del verbo caminar.”
Alumno: “Yo camino.... Tú caminas... Él camina… ”
Profesor: “¡Más deprisa!”
Alumno: “Nosotros corremos, vosotros corréis, ellos corren.”

Profesor: "¿Qué debo hacer para repartir 11 patatas entre 7 personas?"
Alumno: "Puré de patata, profesor"

Profesor: “Llovía... ¿Qué tiempo es?”
Alumno: “Es un tiempo muy malo, señor profesor.”

Profesor: “¿Cuántos corazones tenemos nosotros?”
Alumno: “Dos, señor profesor.”
Profesor: “¿Dos?”
Alumno: “Si, el mío y el suyo.”

Dos alumnos llegan tarde a la escuela y dicen como justificación:
1er. Alumno: “Me he despertado tarde, he soñado que fui a la Polinesia y el viaje ha tardado mucho.”
2do. Alumno: “Y yo me he ido a esperarlo al aeropuerto.”

Profesor: “Paco, diga 5 cosas que contengan leche.”
Alumno: “Si, señor profesor. Un queso y 4 vacas”

Profesor (preguntando en un examen oral a un alumno de Derecho):”¿Qué es un fraude?”
Alumno: “Un fraude es lo que está haciendo usted.”
Profesor (indignado): “¿Cómo es eso?”
Alumno: “Según el código penal, comete fraude todo aquél que se aprovecha de la ignorancia del otro para perjudicarlo.”

Profesora: “María, señale en el mapa donde queda América del Norte.”
María: “Aquí está”
Profesora: “Correcto. Ahora los demás respondan: ¿Quién descubrió América?”
Los demás: “María”

Profesora: “Juanito, dime con sinceridad, ¿rezas antes de las comidas?”
Juanito: “No, sra. Profesora, no lo necesito, mi madre es buena cocinera.”

Profesora: “Arturo, tu redacción “Mi perro” es exactamente igual a la de tu hermano. ¿La has copiado?”
Arturo: “ No, profesora, es que el perro es el mismo.”

Profesora: “Carlitos, ¿qué nombre se da a una persona que continua hablando aunque los demás no estén interesados?”
Carlitos: “Profesora”

viernes, 9 de abril de 2010

Gran error docente nº 2: Las preguntas del profesor Jirafales

A veces es difícil llevar adelante una clase.
Especialmente cuando se trata de hilvanar ideas para que los niños lleguen a una determinada conclusión.
A menudo, los docentes, cuando nos planteamos las preguntas, al planificar la clase, conocemos las respuestas. Es decir, hacemos la pregunta sabiendo la respuesta de antemano. Y en este "intentar llevar" a los chicos por el mismo camino, surgen "desvíos" que no teníamos en mente (Como le pasa al profesor Jirafales: la pregunta que hace es lógica para él, pero también son lógicas las respuestas que dan sus alumnos, que no saben absolutamente nada del tema).
Para quienes somos de la generación del Chavo del 8, sabemos que esto está exagerado casi hasta el ridículo, para volverlo gracioso, pero hay preguntas que los docentes hacemos cotidianamente sin notar que son de ese estilo.

Ejemplos reales:

Quinto grado de la escuela primaria. La docente está dando una clase sobre la corriente inmigratoria en la República Argentina. Busca llevar a los chicos al concepto de "fuente de datos", es decir, de dónde el historiador obtiene los datos necesarios para conocer cómo era determinada sociedad, sus características, pirámide poblacional, etc.
Luego de haber leído del manual y conversado sobre esas características sociales, llega la pregunta:
DOCENTE. - ¿Y de dónde podemos sacar los datos para saber todo esto?
(La respuesta que ella tenía en mente era "censos, fotografías de época, cartas, periódicos...")
(El alumno, en cambio, es más simple y recurre a lo que él sabe...)
ALUMNO. - De la página 95 del manual...

(Si lo analizamos: ¿está mal la respuesta? ¿O la pregunta está formulada anticipando una respuesta que nos parece la única posible? Para el alumno es absolutamente lógico y correcto, porque él obtuvo esos datos de la página 95 del manual, es probable que por comodidad jamás investigue en otro sitio, y no tiene la menor idea del trabajo de los historiadores)

Cuarto grado. Tarea de la primer clase de Ciencias Naturales (un cuestionario con veinte preguntas diversas):
Responde a las siguientes preguntas:
1) ¿Qué pasa con el agua en la naturaleza?
????

(Esta pregunta es tan abarcativa que no sólo el alumno, sino tampoco los padres saben qué responder, porque desconocen a qué apunta la docente específicamente, ya que no es un trabajo de investigación sobre el agua, sino veinte preguntas que van desde los factores abióticos, hasta el cuerpo humano... ¿En qué se basa, entonces, la respuesta? ¿En el ciclo del agua? ¿En la contaminación del agua? ¿En las inundaciones? ¿En la importancia del agua para los seres vivos?.
Nuevamente, el docente formula la pregunta teniendo en mente la respuesta a la que él pretende que los alumnos lleguen.)

Vamos a distendernos un poco, y a reírnos con el "profe" Jirafales:



Y ahora, concentrémonos en nuestra tarea reviendo algunos puntos clave que debemos tener en cuenta cuando formulemos preguntas:
1) Partir del conocimiento previo que el alumno tiene sobre el tema (nunca del que nosotros, docentes, tenemos)
2) Tener en claro a dónde queremos llegar, pero formulando las preguntas como si desconociéramos la respuesta. (Es decir, que el punto de partida sea la pregunta misma, no la respuesta,... y ver a dónde nos lleva)
3) La pregunta debe ser clara, concisa. Si es muy abarcativa, desdoblémosla en varias preguntas más específicas, apuntando al conocimiento al que el alumno debe llegar en esa clase.
4) Cuando conversamos en clase un determinado tema, y la tarea se refiera a esa conversación, tener presente que el padre del alumno no sabe qué fue lo que hablamos en clase, es decir, que seamos previsores en cuanto a que la mayoría de los chicos "se olvidó" el tema ni bien llegó a casa, o "no lo entendió", y el padre no podrá ayudarle a completar esa tarea. Que siempre quede plasmado, al menos un resumen de lo conversado, o los conceptos básicos.
5) Pensemos en el profesor Jirafales al planificar la clase, buscando TODAS las respuestas que puedan surgir, lógicas o ilógicas, reformulando las preguntas una y otra vez (y divirtiéndonos también un poco... ¿por qué no?)

¡Mucha suerte!... Y hasta el próximo error...

sábado, 30 de enero de 2010

Esencia y misión del maestro, de JULIO CORTÁZAR


Este es un texto de Julio Cortázar al que no tengo nada que agregarle. Expresa todo mi sentir de la manera que únicamente Julio Cortázar puede hacerlo. Si, puede, no podía. Un escritor y un maestro como él, siempre están entre nosotros. Siempre. En presente.


Escribo para quienes van a ser maestros en un futuro que es ya casi presente. Para quienes van a encontrarse repentinamente aislados de una vida que no tenía otros problemas que los inherentes a la condición de estudiante; y que, por lo tanto, era esencialmente distinta de la vida propia del hombre maduro. Se me ocurre que resulta necesario, en la Argentina, enfrentar al maestro con algunos aspectos de la realidad que sus cuatro años de escuela normal no siempre le han permitido conocer, por razones que acaso se desprendan de lo que sigue, y que la lectura de estas líneas -que no tienen la menor intención de consejo- podrá tal vez mostrarles uno o varios ángulos insospechados de su misión a cumplir y de su conducta a mantener.

Ser maestro significa estar en posesión de los medios conducentes a la transmisión de una civilización y una cultura; significa construir en el espíritu y la inteligencia del niño, el panorama cultural necesario para capacitar su ser en el nivel social contemporáneo y, a la vez, estimular todo lo que en el alma infantil haya de bello, de bueno, de aspiración a la total realización. Doble tarea, pues: la de instruir, educar, y la de dar alas a los anhelos que existen, embrionarios, en toda conciencia naciente. El maestro se tiende hacia la inteligencia, hacia el espíritu y, finalmente, hacia la esencia moral que reposa en el ser humano. Enseña aquello que es exterior al niño; pero debe cumplir asimismo el hondo viaje hacia el interior de ese espíritu, y regresar de él trayendo, para maravilla de los ojos de su educando, la noción de bondad y la noción de belleza: ética y estética, elementos esenciales de la condición humana.

Nada de esto es fácil. Lo hipócrita debe ser desterrado, y he aquí el primer duro combate; porque los elementos negativos forman también parte de nuestro ser. Enseñar el bien, supone la previa noción del mal; permitir que el niño intuya la belleza no excluye la necesidad de hacerle saber lo no bello. Es entonces que la capacidad del que enseña -yo diría mejor: del que construye descubriendo- se pone a prueba. Es entonces que un número desoladoramente grande de maestros fracasa. Fracasa calladamente, sin que el mecanismo de nuestra enseñanza primaria se entere de su derrota; fracasa sin saberlo él mismo, porque no había tenido jamás el concepto de su misión. Fracasa tornándose rutinario, abandonándose a lo cotidiano, enseñando lo que los programas exigen y nada más, rindiendo rigurosa cuenta de la conducta y la disciplina de sus alumnos. Fracasa convirtiéndose en lo que se suele denominar "un maestro correcto". Un mecanismo de relojería, limpio y brillante, pero sometido a la servil condición de toda máquina.

Algún maestro así habremos tenido con nosotros. Pero ojalá que quienes leen estas líneas hayan encontrado también, alguna vez, un verdadero maestro. Un maestro que sentía su misión; que la vivía. Un maestro como deberían ser todos los maestros en la Argentina.

Lo pasado es pasado. Yo escribo para quienes van a a ser educadores, y la pregunta surge, entonces, imperativa: ¿Por qué fracasa un número tan elevado de maestros? De la respuesta, aquilatada en su justo valor por la nueva generación, puede depender el destino de las infancias futuras, que es como decir el destino del ser humano en cuanto sociedad y en cuanto tendencia al progreso.

¿Puede contestarse la pregunta? ¿Es que acaso tiene respuesta?

Yo poseo mi respuesta, relativa y acaso errada. Que juzgue quien me lee. Yo encuentro que el fracaso de tantos maestros argentinos obedece a la carencia de una verdadera cultura, de una cultura que no se apoye en el mero acopio de elementos intelectuales, sino que afiance sus raíces en el recto conocimiento de la esencia humana, de aquellos valores del espíritu que nos elevan por sobre lo animal. El vocablo "cultura" ha sufrido, como tantos otros, un largo malentendido. Culto era quien había cumplido una carrera, el que había leído mucho; culto era el profesor que desarrollaba el programa con abundante bibliografía auxiliar. Ser culto era -y es, para muchos- llevar en suma un prolijo archivo y recordar muchos nombres...

Pero la cultura es eso y mucho más. El hombre -tendencias filosóficas actuales, novísimas lo afirman a través del genio de Martin Heidegger- no es solamente un intelecto. El hombre es inteligencia, pero también sentimiento y anhelo metafísico, y sentido religioso. El hombre es un compuesto; de la armonía de sus posibilidades surge la perfección. Por eso, ser culto significa atender al mismo tiempo a todos los valores y no meramente a los intelectuales. Ser culto es saber sánscrito, si se quiere, pero también maravillarse ante un crepúsculo; ser culto es llenar fichas acerca de una disciplina que se cultiva con preferencia, pero también emocionarse con una música o un cuadro, o descubrir el íntimo secreto de un verso o de un niño. Y aún no he logrado precisar qué debe entenderse por cultura; los ejemplos resultan inútiles. Quizá se comprendiera mejor mi pensamiento decantado en este concepto de la cultura: la actitud integralmente humana, sin mutilaciones, que resulta de un largo estudio y de una amplia visión de la realidad.

Así tiene que ser el maestro.

Y ahora, esta pregunta dirigida a la conciencia moral de los que se hallan comprendidos en ella: ¿bastaron cuatro años de escuela normal para hacer del maestro un hombre culto?

No; ello es evidente. Esos cuatro años han servido para integrar parte de lo que yo denominé más arriba "largo estudio"; han servido para enfrentar la inteligencia con los grandes problemas que la humanidad se ha planteado y ha buscado solucionar con su esfuerzo: el problema histórico, el científico, el literario, el pedagógico. Nada más, a pesar de la buena voluntad que hayan podido demostrar profesores y alumnos; a pesar del doble esfuerzo en procura de un debido nivel cultural.

La escuela normal no basta para hacer al maestro. Y quien, luego de plegar con gesto orgulloso su diploma, se disponga a cumplir su tarea sin otro esfuerzo, ése es desde ya un maestro condenado al fracaso. Parecerá cruel y acaso falso; pero un hondo buceo en la conciencia de cada uno probará que es harto cierto. La escuela normal da elementos, variados y generosos; crea la noción del deber, de la misión; descubre los horizontes. Pero con los horizontes hay que hacer algo más que mirarlos desde lejos; hay que caminar hacia ellos y conquistarlos.

El maestro debe llegar a la cultura mediante un largo estudio. Estudio de lo exterior, y estudio de sí mismo. Aristóteles y Sócrates, de ahí las dos actitudes. Uno, la visión de la realidad a través de sus múltiples ángulos; el otro, la visión de sí mismo a través del cultivo de la propia personalidad. Y, esto hay que creerlo, ambas cosas no se logran por separado. Nadie se conoce a sí propio sin haber bebido la ciencia ajena en inacabables horas de lectura y de estudio; y nadie conoce el alma de los semejantes sin asistir primero al deslumbramiento de descubrirse a sí mismo. La cultura resulta así una actitud que nace imperceptiblemente; nadie puede despertarse una mañana y decir: "Soy culto". Puede, sí, decir: "Sé muchas cosas", y nada más. La mejor prueba de cultura suele darla aquel que habla muy poco de sí mismo: porque la cultura no es una cosa, sino que es una visión; se es culto cuando el mundo se nos ofrece con la máxima amplitud; cuando los problemas menudos dejan de tener consistencia; cuando se descubre que lo cotidiano es lo falso, y que sólo en lo más puro, lo más bello, lo más bueno, reside la esencia que el hombre busca. Cuando se comprende lo que verdaderamente quiere decir Dios.

Al salir de la escuela normal, puede afirmarse que el estudio recién comienza. Queda lo más difícil, porque entonces se está solo, librado a la propia conducta. En el debilitamiento de los resortes morales, en el olvido de lo que de sagrado tiene el ser maestro, hay que buscar la razón de tantos fracasos. Pero en la voluntad que no reconoce términos, que no sabe de plazos fijos para el estudio, está la razón de muchos triunfos. En la Argentina ha habido y hay maestros; debería preguntárseles a ellos si les bastaron los cuatro años oficiales para adquirir la cultura que poseen. "El genio -dijo Buffon- es una larga paciencia." Nosotros no requerimos maestros geniales: sería absurdo. Pero todo saber supone una larga paciencia. Alguien afirmó, sencillamente, que nada se conquista sin sacrificio. Y una misión como la del educador exige el mayor sacrificio que pueda hacerse por ella. De lo contrario, se permanece en el nivel de "maestro correcto". Aquellos que hayan estudiado el magisterio y se hayan recibido sin meditar a ciencia cierta qué pretendían o qué esperaban más allá del puesto y la retribución monetaria, ésos son ya fracasados y nada podrá salvarlos sino un gran arrepentimiento. Pero yo he escrito estas líneas para los que han descubierto su tarea y su deber. Para los que abandonan la escuela normal con la determinación de cumplir su misión. A ellos he querido mostrarles todo lo que les espera, y se me ocurre que tanto sacrificio ha de alegrarlos. Porque en el fondo de todo verdadero maestro existe un santo, y los santos son aquellos hombres que van dejando todo lo perecedero a lo largo del camino, y mantienen la mirada fija en un horizonte que conquistar con el trabajo, con el sacrificio o con la muerte.


JULIO CORTÁZAR


Revista argentina, Publicación mensual de los alumnos de la Escuela Normal de Chivilcoy,

Chivilcoy, nº 31, 20 de diciembre de 1939.



martes, 15 de septiembre de 2009

Santillana también se equivoca!!!

Este blog tiene como intención mejorar todo lo que sea mejorable.

Como docente, puedo entender que un alumno se equivoque, que un docente se equivoque, que un directivo se equivoque...

Lo que NO PUEDO ENTENDER de ninguna manera ES QUE LA INFORMACIÓN PUBLICADA EN UN MANUAL DE TERCER GRADO, coordinado por un equipo armado especialmente para ello, y bastante costoso además, SEA ERRÓNEA.

Desde mi paso por el secundario, tengo entendido que las plantas LIBERAN OXÍGENO Y UTILIZAN DIÓXIDO DE CARBONO EN EL PROCESO DE FOTOSÍNTESIS. Por el contrario,

DURANTE LA RESPIRACIÓN, al igual que todo ser viviente, TOMAN OXÍGENO Y ELIMINAN DIÓXIDO DE CARBONO.


Ahora, explíquenme si estoy equivocada, porque esta es la información que brinda a los chicos de tercer grado el manual que detallo a continuación:

"Las plantas, al respirar, liberan oxígeno al medio ambiente. El oxígeno es fundamental para la vida en el planeta."

Dicho manual es:

LÁPIZ LAPICERA 3,
"obra colectiva creada, diseñada y realizada en el Depto. Editorial de Ediciones Santillana bajo la dirección de Herminia Mérega por el siguiente equipo:
Redacción: (Efemérides y Ciencias Naturales): Claudia A. David.
Editora: Mónica Iudice y Sandra Waldman
Coordinación Editorial: Mónica Pavicich
Subdirección editorial: Lidia Mazzalomo"

Si soy yo la equivocada, pediré disculpas en la próxima entrada de este blog.

Ahora... si miles de chicos están estudiando con este manual...

Tendrán la idea errónea de que las plantas al respirar toman dióxido de carbono y eliminan oxígeno... Y es más difícil reaprender algo mal aprendido que estudiarlo por primera vez.

Por eso, apelo a editoriales y docentes, fundamentalmente:

EDITORIALES: Con la cantidad de dinero invertida en "imagen" del manual y lo que supongo que cobrará semejante equipo por su redacción y revisión... No hay márgenes para errores de este tipo, no hay excusas, no hay justificativos... ES UNA VERGÜENZA...

DOCENTES: Antes de exigir un manual que la mayoría de las familias compra con muchísimo esfuerzo por exigencia del colegio y del docente... LÉANLO DE COMIENZO A FIN... ¿Nadie se da cuenta de este tipo de errores...? No lo entiendo... O tenemos docentes muy mediocres o bastante cómodos como para utilizar un libro equivocado antes que dar una excelente clase...

¿Será culpa de los chicos realmente esa apatía general por ir a clases?

Como siempre, espero respuestas, aunque visitar blogs de chimentos y sexo sea más entretenido.

Porque lo que hagamos de la educación serán los cimientos del futuro no sólo de un país, sino del mundo...

sábado, 25 de julio de 2009

Tareas escolares en vacaciones (Ay, ay, ay!!!) - Parte II


Sin preámbulos, ni aclaraciones... Si desean ver lo relacionado con esta entrada, lean primero "TAREAS ESCOLARES EN VACACIONES (AY, AY, AY!!!!) - PARTE I", y luego continúen en este punto...


Si alguien encuentra el resultado, tiene premio:


Otra "seño"... Otro 6to. grado...

EJERCICIO:

Agreguen los ( ) necesarios para que el resultado sea el correcto:

(El ejercicio a y c no lo transcribo porque la alumna los resolvió sola y correctamente)


b) 7 + 3 . 4 : 2 + 4 = 9


d) 10 + 8 . 2 + 2 = 42


domingo, 12 de julio de 2009

Tareas escolares en vacaciones (Ay, ay, ay!!!) - Parte I


Por los motivos conocidos por todos (consecuencia de la propagación inmanejable de la gripe A H1N1) y en los cuales no me voy a explayar, las vacaciones de invierno para los chicos se adelantaron y se prolongaron. Todos de acuerdo, decisión acertada. Se determinó que durante el tiempo que pasaran sin ir al colegio, se les entregarían cuadernillos con tareas, para que no perdieran el año escolar y pudieran ejercitarse en los temas aprendidos en lo que va del año. Bien, decisión aparentemente acertada...
Mientras las ventas en negocios diversos bajan y las ventas en fotocopiadoras suben... ¿Cuál es el gran riesgo de los "Cuadernillos de Tareas"?
1) La capacidad del docente de resumir (en cuestión de días) lo más importante del programa de estudios.
2) El compromiso docente hacia sus alumnos y hacia cada alumno en lo individual.
3) La capacidad del docente de escribir consignas que logren comprender sus alumnos, cuya mayor falencia en época de clases es la resolución de problemas y la comprensión lectora.

Al frente de una clase, uno de los mayores errores que cometemos los docentes es dar la consigna a modo de "Profesor Jirafales" (personaje tan conocido del chavo del 8... recuerdan?). Esto es: como nosotros conocemos la respuesta, formular la pregunta de manera inadecuada. (Si ven videos del Chavo en el Colegio, verán que las respuestas del Chavo no están mal, sino que lo que falla es la forma en que está formulada la pregunta).

Ahora mismo (y con el fin de que hagamos una revisión de nuestra tarea docente para mejorarla en la mitad del año que falta), voy a dar EJEMPLOS REALES DE TAREAS que, no sólo que no ayudarán en nada a los chicos, sino que COMPLICAN, CONFUNDEN y se convierten en una pérdida de tiempo, dinero y energía para todos.

PRIMER EJEMPLO (Omito nombres de la escuela y de la docente por una cuestión de respeto y privacidad, pero el caso es real):

* DIRIGIDO A: Chicos de 11 y 12 años
* ÚLTIMO EJEMPLO RELACIONADO CON EL TEMA VISTO EN EL COLEGIO CON LA DOCENTE:
Problema: Mariana salió de su casa con $ 50. En el camino se compró 2 remeras de $ 15 cada una, una amiga le devolvió $ 8 que le debía y compró 3 chocolates de $ 2 cada uno para sus hermanos. ¿Con cuánto dinero volvió a su casa?
Resolución: 50 - 2 x 15 + 8 - 3 x 2 = 22 (volvió a su casa con $ 22) .
¿Todos de acuerdo? OK.

* TAREA PARA LAS VACACIONES:
1) Pienso y resuelvo dos situaciones problemáticas que se resuelvan con:
a) 12.436 x 97 + 35.016 : 78 - 12.043 : 67
b) 43.718 x 79 - 42.068 x 93 + 124.361 : 89 - 43.018 : 69

AY AY AY, SEÑORITA....!!!! Que en 6to. grado practiquen esas cuentas, bien. Pero... ¿Usted lo pudo resolver con una situación problemática concreta para un chico que vive en un barrio carenciado y concurre a una escuela estatal? YO TODAVÍA NO LOGRÉ HACERLO. ¿Cómo logran encontrar una situación problemática que esté a su alcance con esas cifras? ¿En qué caso concreto de su entorno? ¿Es lo mismo una nena que sale y compra remeritas y chocolates que $ 12.436? Hasta con cuotas de electrodomésticos o automóviles queda ridícula esa "situación problemática".
Por supuesto, del 100% de los chicos, un 30% no lo llevará hecho, un 60% lo llevará resuelto como puede por padres, hermanos mayores, familiares o vecinos, un 1% dirá "no lo entendí" y el resto, lo hará mal o "no sabe no contesta". ¿Y no se pierde de esta manera la finalidad de la "Tarea escolar para las vacaciones"?.

ESCUCHO, Y QUEDO A LA ESPERA DE LA RESOLUCIÓN DE ESTA TAREA:

¿QUIÉN ES CAPAZ DE PENSAR LA SITUACIÓN PROBLEMÁTICA QUE RESPONDA A LA CONSIGNA DE LA SEÑORITA?

ESTÁN INVITADOS A PARTICIPAR NO SÓLO DOCENTES, SINO ALUMNOS Y PROFESIONALES DE CUALQUIER ÁMBITO (SIN PERDER DE VISTA QUE QUIEN DEBE FIJAR ESTE APRENDIZAJE ES UN ALUMNO DE 11 O 12 AÑOS).

Trabajemos con amor, responsabilidad y esfuerzo...
Hasta muy pronto.

sábado, 6 de junio de 2009

LA DOCENCIA COMO MISIÓN ESPIRITUAL


Oscar Capobianco es quien escucha a diario mis quejas, esperanzas, decepciones, broncas, alegrías, teorías y también el análisis de aciertos y fracasos que voy teniendo a diario en mi vida como docente.

Le agradezco que haya escrito para su página web esta nota, y la comparto con ustedes, ya que resume mucho mi sentir y mi pensar...
Aquí, y para todos...

"LA DOCENCIA COMO MISIÓN ESPIRITUAL":

Desde hace muchos años, el trabajo del docente empezó a ser insalubre y hasta peligroso. No basta con saber enseñar matemáticas, lenguaje, historia o geografía, entre otras materias. Hay que conocer defensa personal, para evitar la agresión con armas de algunos alumnos. Tener una mirada mucho más amplia que la que domina el ámbito del aula, donde puede estar controlada cierta disciplina, porque el conflicto en que viven muchos chicos está en todo el entorno de la sociedad que ellos integran. No se limita al hecho de compartir unas horas en la escuela, frente a un adulto que le impone reglas.
Cuando se encara la profesión de educador, debiera tenerse en cuenta que no es un trabajo más. No se trata de conformarse con el magro sueldo y hacerlo como quien atiende una verdulería. La docencia es una misión espiritual, no sólo cultural. Debe complementar (y nunca suplir, por supuesto), la guía de vida que, a esos niños y adolescentes, ya le estén ofreciendo sus padres.
Y allí surge una de las mayores carencias que sufre esta humanidad. Los padres están mal, tienen serias dificultades económicas, no tienen tiempo real para ocuparse durante el día de sus hijos por sus ocupaciones para subsistir. Otros, se desentienden, con el facilismo de creer que es tarea exclusiva de los maestros de grado. Hay un hueco que debemos cubrir con otro tipo de lectura sobre esta situación. Al elegir la tarea de enseñar, estamos comprometiéndonos, lo sepamos o no, a formar seres sanos, justos, útiles a sí mismos y luego, por carácter transitivo, a la sociedad o grupo humano que compongan. No es suficiente que sepan leer, escribir o resolver una cuenta. Deberán desarrollar su natural inteligencia, para convivir en un mundo hostil que no los escucha, que no los comprende, sin apelar al agravio y la violencia. Muchos de ellos, vienen a este mundo con una sensibilidad y una conciencia que no encaja en nuestros deteriorados valores. Por eso se rebelan, se niegan a cumplir mandatos que impone un programa de estudios porque no los representa. No son malos en esencia, sino se manifiestan duros, casi crueles, por la necesidad de subrayar su presencia. Se hacen notar, como pueden, frente a quien no los nota. Sólo ven a otro adulto que le pone notas, que lo amonesta.
Nos estamos equivocando desde la base. Y la responsabilidad no puede limitarse a los gobiernos y sus presupuestos destinados a la enseñanza, es de quien dirige un colegio o imparte una lección sabiendo que es anacrónica, que no le aporta, a ese niño, herramientas para este tiempo. Y seguimos siendo contradictorios. Les enseñamos computación para que tengan un elemento de investigación maravilloso, donde consultar cualquier dato histórico o científico y al mismo tiempo les exigimos que sepan de memoria, el día y el año en que nació Newton, o cuál es el diámetro de Saturno. Eso no los ayuda a vivir, los acobarda, les demuestra nuestra ineptitud como guías. El cambio que sugiero (y no soy el único) es menos contenido intelectual programado y más espiritualidad abierta. Esa es la misión del docente actual. El presente tiene chicos distintos y nosotros seguimos iguales.
Insisto y termino mi reflexión. El día que se tome a la docencia, desde el docente, como una misión espiritual, en la que escuchemos más y con el corazón (no con la tabla de Pitágoras en la mano) nuestros hijos recibirán el verdadero alimento para crecer como seres alegres y esperanzados. Con la base de nuestra ayuda, serán capaces de hacer su propio destino de éxito y se dignificará aún más la tarea del maestro. Cada chico es un universo a descubrir. No los unifiquemos como anónimos en una masa de sometidos. Así, sufrirán menos, y no seguirán ignorados o desdibujados en lo que dimos en llamar “el segundo hogar”. Un ámbito que hoy sólo parece una prisión distinta, con muchos involuntarios carceleros de delantal blanco, que sólo aspiran a sumar puntaje y cobrar un sueldo. Un buen maestro es una bendición y un ejemplo de amor para aplaudir. Creo en ellos.

Oscar Capobianco
07/05/09