lunes, 1 de octubre de 2012

TDA/H - Trastorno por déficit de Atención (con o sin hiperactividad)

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad afecta al 5 ó 6% de la población escolar.
Es provocado por una alteración neurobiológica (no se debe a causas psicológicas) y se manifiesta, principalmente a través de la conducta. Por este motivo, el diagnóstico es clínico, se realiza a través de la observación de la conducta del niño.
 Se caracteriza por:
 • Desatención
• Hiperactividad / Impulsividad
(Puede reunir los tres síntomas, predominar la desatención, o predominar la hiperactividad y la impulsividad). Afecta al CONTROL EJECUTIVO del cerebro (FUNCIONES EJECUTIVAS), y debido a esto, el niño con TDA/H presenta dificultades para:
• Controlar su comportamiento hacia un objetivo previamente determinado (o encadenar acciones con un criterio para llegar a un fin).
• Pensar antes de actuar.
• Aprender de experiencias pasadas.
• Reducir la actividad motora cuando la tarea lo exige.
• Prestar atención(o sostenerla).
• Seguir instrucciones.
• Planificar y organizarse ante una tarea.
• Mantener amigos (especialmente en actividades pautadas o regladas).
Los niños que padecen este síndrome suelen tener un rendimiento escolar inferior al que les correspondería por su capacidad intelectual: pueden tener un coeficiente intelectual dentro de la media, pero al no poder mantener su atención, presentar dificultades para seguir instrucciones y cumplir pautas, no poder planificar y organizar, suelen recibir más retos y castigos, el 30% repite por lo menos un grado escolar y, debido a su desatención (sumada a la tendencia a actuar antes de pensar), son más propensos a sufrir accidentes que los niños sin TDA/H.
Por todo esto expuesto, es frecuente que desarrollen problemas de conducta que complican su vida social, sus relaciones con los adultos que los rodean (padres, maestros) y pares, así como trastornos depresivos o de ansiedad.
 La hiperactividad suele observarse desde una edad temprana, estos niños son muy inquietos desde que comienzan a caminar, están en constante movimiento y parecen inagotables. A medida que crecen se ve claramente su dificultad para acomodar su actividad motriz a las exigencias del ambiente, les cuesta permanecer sentados cuando la situación lo requiere, se remueven en su asiento y se levantan a cada rato hasta que son reprendidos por sus padres o maestros, para volver a hacer lo mismo después como si no pudiesen registrar las exigencias normativas del ambiente.
 La impulsividad hace que estos niños parezcan atropellados e impacientes, les cuesta esperar su turno en juegos o situaciones grupales, quieren todo ya, son muy insistentes e interrumpen las actividades de los demás como si quisieran ser siempre el centro de atención (aún "atropellan" verbalmente, sin poder escuchar al otro).
En cuanto al déficit de atención, los maestros notan que el niño se distrae mucho en clase y deja incompletas las tareas. En el hogar, muchas veces dan la impresión de no escuchar cuando se les habla y hay que repetirles varias veces las cosas para que las hagan.
Tienden a evitar las actividades que requieren un esfuerzo de atención, cometen errores por descuido y suelen dejarlas sin terminar.
Hay que estar a su lado para que hagan la tarea escolar y son olvidadizos, es frecuente que pierdan útiles y no sepan dónde dejaron sus cosas, ni qué hay que llevar al colegio al día siguiente.
Todas estas características se atenúan tanto cuando el niño se halla en una situación novedosa, o que lo motiva fuertemente y/o cuando recibe atención exclusiva. De manera inversa, se potencian y manifiestan más claramente frente a situaciones más rutinarias o en las que se requiere más perseverancia y autocontrol. Actualmente se considera que el Déficit de Atención con Hiperactividad está relacionado con una falta de balance en la producción cerebral de dos neurotransmisores: Dopamina y Noradrenalina. Estudios de metabolismo cerebral realizados sobre pacientes con este trastorno evidenciaron una menor actividad metabólica especialmente en la base de la corteza cerebral frontal, esta zona está relacionada con el control de los impulsos y la persistencia atencional. Si bien no se sabe con certeza la causa de esta falta de balance neuroquímico, existe considerable evidencia que la herencia juega un papel preponderante.
Ni las técnicas de crianza, ni los conflictos emocionales del niño o de sus padres son causales de TDA/H. (Este trastorno tiene una base BIOLÓGICA, no psicológica). Sin embargo, la manera que el niño se sienta aceptado o rechazado, estimulado o criticado, va a determinar su autoestima y sus posibilidades de desarrollar habilidades que le permitan compensar sus dificultades. Hasta hace pocos años, erróneamente, se creía que este problema se superaba espontáneamente en la adolescencia. Hoy en día, a partir de los estudios de seguimiento a largo plazo de grandes grupos de pacientes, realizados en Estados Unidos y Canadá, se observa que aunque la hiperactividad motriz disminuye, la impulsividad y el déficit atencional permanecen en el 60% de los casos a lo largo de toda la vida. En la vida adulta estos pacientes refieren tener muchos problemas interpersonales, inestabilidad laboral y afectiva, debido a los cambios frecuentes en su estado de ánimo, a su tendencia a perder el control fácilmente y a las dificultades que tienen para organizarse en sus actividades.
Para arribar al diagnóstico de este trastorno se requiere una minuciosa evaluación de la conducta del niño en los distintos ámbitos en los que se desenvuelve, así como de la historia de cada uno de sus síntomas, y cómo inciden éstos en su vida familiar y escolar. Es importante descartar que los síntomas de distracción no se deban a trastornos sensoriales (problemas de vista u oído), problemas respiratorios que interfieran con un descanso nocturno adecuado, descartar la presencia de depresión o ansiedad excesiva También es importante obtener una estimación del nivel madurativo del niño (en lo intelectual, social y emocional).
El electroencefalograma no tiene utilidad para diagnosticar el TDA/H. El diagnóstico es clínico, ya que no existen estudios de laboratorio para detectarlo. Requiere de un profesional idóneo que sepa hacer las preguntas pertinentes de manera de poder obtener información relevante. La evaluación neuropsicológica es fundamental para definir el tipo de tratamiento adecuado.
 En el caso de los docentes, además de ser fundamental mantener contacto permanente con el neuropsicólogo y la familia, hay ciertas pautas en la metodología de trabajo que ayudan al niño en su rendimiento escolar (incluso si aún estamos a la espera del diagnóstico, y aunque no estemos seguros de que el niño presenta TDA/H, estas pautas son de ayuda para todos los niños que presenten estas características).
La premisa de la que debemos partir es "convertir el aula en una "ritalina" pedagógica".
En el trabajo con un alumno del que sospechemos o tengamos la certeza que padece TDA/H, es importante tener en cuenta las siguientes pautas:
• Establecer el perfil neuropsicológico del niño, conocer sus puntos fuertes y débiles, y captar qué tiene de positivo.
• Trabajar con consignas breves, claras y concisas (una acción a realizar por consigna y una tarea a la vez).
(Esta prueba consiste en un texto que ofrece diferentes situaciones problemáticas, trabajo con numeración y cálculos. En los niños que presentan TDA/H es conveniente un ítem por cada situación problemática (también al alumno ofrecérselos de a uno) y evaluar las tres cosas por separado: por un lado: ¿Sabe el valor posicional de los números? (En este caso, el alumno tiene algunos números escritos correctamente, sin embargo, su nota fue 1... Cuando se confunde: ¿es porque no lo sabe o porque le resulta demasiada información junta en una fotocopia borrosa?); por otro lado: ¿Sabe hacer cálculos, sabe estimar, necesita hacer cuentas, los resuelve en lo concreto, hace "palitos", cuenta con los dedos?); y finalmente: ¿sabe qué cuenta utilizar para resolver una situación problemática dada? (y en esto, si se presentan todas las situaciones juntas, es evidente que ni pudo intentar resolverlas, aún cuando es capaz de hacerlo en una tarea en la que se da un único problema o si se lo va guiando oralmente). 

• Trabajar con fotocopias (letra clara y amplia)

(En este trabajo práctico, la fotocopia es borrosa (en partes no puede leerse), se ve que el niño intenta remarcar lo que no ve bien, pero su letra es más grande, no puede adaptarla y termina por desistir). 

• Si tiene que completar actividades en la fotocopia, dejarle para hacerlo espacios excesivamente amplios, que le resulten cómodos para trabajar, y permitirle resolver en lápiz si lo necesita (para evitar la complicación del "borrado" o el remarcado).


(En esta prueba, se observa la dificultad del alumno inclusive para escribir la fecha o su nombre, debido a que "no puede" escribirlo en el espacio que la docente le dejó para tal fin (para él, ese espacio es pequeño, y es una complicación que lo va a mantener centrado en eso). La misma complicación se le presenta cuando tiene que graficar fracciones. También es una "traba" para él que la docente presente la evaluación escrita en cursiva, porque al tratar de comprender la letra de su maestra, pierde concentración en lo que está leyendo (es decir, poner toda su atención en entender qué dice disminuye su comprensión lectora).

  • Permitirle trabajar en lápiz si lo necesita (para evitarle la complicación del borrado o el remarcado)
  • Que la presencia del adulto sea constante (guiarlo y acompañarlo en el paso a paso). El niño con TDA/H fracasa frente al método constructivista si se lo deja absolutamente solo. 
  • Tener bien en claro qué se desea lograr en el niño, qué se espera que él logre ("qué hago" y "para qué lo hago").
  • Repetición y ejercicio (para que adquiera la habilidad de resolver ciertas situaciones, necesitan repetirlas y ejercitarlas, muchas veces. Además, cuando se logra la "automatización" de ciertas acciones le permite centrar su atención en la resolución).
  • Ambiente físico estable, sin distractores; y rutinas que lo ayuden a saber "qué viene después" y "cuánto falta para...".
  • Motivación: Juegos, cuentos, música, T.I.C.
  • Respetar el tiempo de atención del niño.
  • Mantener el contacto visual.
  • Determinar sus ciclos de atención para saber cuál es el mejor momento para enseñar.
  • Evaluar constantemente nuestra labor docente y mantener permanente contacto con la familia y el neuropsicólogo o profesional que trabaja con el niño.
  • Buscar un "aliado pedagógico" en el aula (compañero con características opuestas y complementarias) y en la familia (recordando que uno o ambos padres y/o hermanos pueden padecer el mismo trastorno).
Finalmente, recordemos siempre que el aprendizaje debe darse en un ambiente relajado, y alegre... Exigir del alumno más de lo que puede dar es quitarle las ganas de lo que sí puede, bajar el nivel de lo que se enseña, o adaptar contenidos sólo porque nos parece "que no va a poder" es limitarlo... 
Acompañemos, preguntémonos cada día qué es lo que a nuestros alumnos les sirve para la vida, para crecer como seres íntegros y felices, observemos continuamente cuál es la forma de aprender de cada uno y qué herramientas los ayudarán a alcanzar sus metas en el futuro... y por sobre todo, tengamos la humildad de escuchar y aprender nosotros ante cada situación...

jueves, 28 de octubre de 2010

Perlita histórica

Este es el contrato que firmaban las maestras en 1923

Este es un acuerdo entre la señorita.................. maestra, y el Consejo de Educación y la Escuela........................... por la cual la señorita ........................................... acuerda impartir clases por un período de ocho meses a partir del ................... de 1923.

La señorita acuerda:
1º - No casarse. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se casa.
2º - No andar en compañía de hombres.
3º - Estar en su casa entre las ocho de la tarde y las seis de la mañana, a menos que sea para atender una función escolar.
4º - No pasearse por las heladerías del centro de la ciudad.
5º - No abandonar la ciudad bajo ningún concepto sin el permiso del presidente del Consejo de Delegados.
6º - No fumar cigarrillos. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra fumando.
7º - No beber cerveza, vino ni whisky. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra bebiendo.
8º - No viajar en ningún coche o automóvil con ningún hombre, excepto su hermano y su padre.
9º - No vestir ropas de colores brillantes.
10º - No teñirse el pelo.
11º - Usar al menos dos enaguas.
12º - No usar vestidos que queden a más de cinco centímetros por encima de los tobillos.
13º - Mantener limpia el aula:
a) Barrer el suelo del aula al menos una vez al día.
b) Fregar el suelo del aula al menos una vez por semana con agua caliente y jabón.
c) Encender el fuego a las siete, de modo que la habitación esté caliente a las ocho cuando lleguen los niños.
d) Limpiar la pizarra una vez al día.
14º - No usar polvos faciales, no maquillarse ni pintarse los labios.

(Fuente: Extraído de "La Revista del Consejo Nacional de la Mujer", Año 4, Número 12, Marzo de 1999, Buenos Aires)


viernes, 13 de agosto de 2010

La incoherencia de la vida


(Poema de María Clara Segobia - Cónsul das Poetas do Mundo)


No está permitido
niño gritar.
No está permitido
niño saltar.
No está permitido
niño correr y jugar.

Aunque grite, salte,
corra, juegue,
existe una norma.
Debe saltar con calma.
Gritar con moderación.
Jugar sin ruido.

El adulto puede
gritar sin medida.
Triste incoherencia
de las leyes adultas.

miércoles, 7 de julio de 2010

Opiniones diversas sobre educación


"...Uno tenía que atiborrar su mente con todas estas cosas, gústele o no. Esta coerción tenía un efecto deteriorante tan grande que después que pasé el examen final descubrí que tener que considerar cualquier problema científico resultó desagradable durante todo un año.

Es un milagro que los métodos modernos de instrucción no hayan estrangulado totalmente el sagrado espíritu de la investigación: porque esta delicada planta, además del estímulo, necesita la libertad para sobrevivir; sin esto, naufragará y se arruinará sin duda.

Es un grave error pensar que el disfrute de observar e investigar se puede promover por medio de la coerción y el sentido del deber.

Albert Einstein

lunes, 10 de mayo de 2010

MISIÓN – PROFESIÓN – VOCACIÓN

Misión es el “para qué” venimos a esta Tierra. El proyecto que llevamos desde el momento anterior al nacimiento, y que da sentido, fundamenta ese nacimiento.

Desde chicos, se observan en nosotros, las “herramientas” que traemos, los dones con los que contamos, para “cumplir esa Misión”.

Fulanita es rebelde, contestadota. Menganita es callada y diplomática. Otro es mediador. Otro, artista, creativo con algo de locura. Otro, activo, práctico y emprendedor. No me refiero a cómo se va formando la personalidad según nuestro entorno social, familiar o cultural, sino al bagaje de actitudes, conocimientos, que ya traemos con nosotros y se distinguen desde el mismo instante en que nacemos, esa “sabiduría innata”.

La palabra vocación suena a algo parecido. Es aquello que nos gusta hacer, que nos atrae, que sentimos “estar hechos para ello”, que realizaríamos aún sin tener paga alguna por hacerlo. La “vocación” está referida a algo más terreno, menos espiritual, más “de esta vida”; en tanto que el término “misión” es más abarcativo, va mucho más allá, incluye un “algo” espiritual. (Quienes creen en la existencia de más de una vida, es decir, en la reencarnación, también creen que empleamos varias de estas encarnaciones para el cumplimiento de una misión).

Profesión, en cambio, está relacionada con alguna actividad de índole comercial, laboral, o estudios que nos permitan alcanzar o desarrollar dicha actividad. Es aquello a lo que nos dedicamos (o nos dedicaremos), para obtener un rédito económico que (supuestamente) nos permitirá subsistir.

Cuando misión-profesión-vocación van juntas, la persona siente plenitud, felicidad, algo así como “la seguridad de estar haciendo lo que uno vino a hacer”. Como consecuencia de esa plenitud, de esa alegría, surge una gran corriente de energía positiva que reafirma el continuar en ello, aún cuando el pago sea insuficiente o, exija pasar muchas horas trabajando con ese fin.

Como antes mencionaba, al nacer, el bebé ya trae consigo herramientas para cumplir con su misión, y otras a ampliar, o mejorar, que le permitirán superarse cada vez más, “crecer” más allá del crecimiento físico.

En el Jardín de Infantes, a menudo se valoran las diferencias, se trabaja mucho mediante el juego, en libertad, y las “herramientas” de cada niño, se ven en todo su potencial, en cada actividad que realiza.

A medida que el chico crece, comenzamos (como padres y como docentes), a poner nuestras expectativas personales en él, y esto puede jugar a favor suyo o en su contra… (¿Qué sucede si la “misión” del niño no está “alineada” con una “profesión” bien remunerada o que implique el prestigio social, que nosotros deseamos “para él”? ¿Qué pasa cuando una vocación (como la artística) no se ve socialmente como una profesión y la dejamos limitada a “un hobby”?). A esto, sumémosle la “obligación social” de, precisamente, “socializarlos”. Solemos confundir “socialización” con “uniformidad”. Esperamos y pedimos que se comporten “normalmente” (¿Y qué es “normalmente”? ¿Es posible que algo sea “normal” para una familia y “extraño” para otra?). Entonces, exigimos que se junten con “familias como uno” (lo que los vuelve intolerantes e irrespetuosos ante realidades ajenas, tan válidas como la nuestra), que estén callados y atentos aún ante una actividad aburrida o lejana a ellos, distante a sus emociones. (¿A que nadie tiene que “obligarlos” a permanecer quietos y callados cuando ven la serie de televisión que les gusta? Y que guste, no necesariamente quiere decir que sea naif, o de poco contenido. Hay programas de gran contenido metafísico o filosófico de trasfondo (como por ejemplo, “Casi Ángeles”), otros, de contenido científico (como los de Animal Planet), y otros sí, de entretenimiento (que también es necesario, y un tema sobre el cual me explayaré en otra entrada).

Una vez, en un Colegio secundario católico al que asistí, la Rectora nos dijo que “en misa HABÍA que permanecer callados”. Y nos puso el ejemplo de una santa que se aburría tanto por no entender las misas, que contaba una y otra vez las velas de la Iglesia.

No lo expresé, pero recuerdo haber pensado… “entonces… ¿para qué sirve una misa?”. Obviamente, jamás admiré a esa santa, ni fue ningún ejemplo educativo para mí (de hecho, ni siquiera recuerdo su nombre), y con mi prima, decidimos que era mucho más entretenido mirar chicos, que contar velas, en las misas. Y eso no nos hizo mejores ni peores personas, ni mejores o peores cristianas.

En definitiva, el problema es que, cuando socializamos, estamos educando para vivir en sociedad, pero cuando uniformamos, cercenamos, coartamos posibilidades, logramos que se destaquen los que se callan, los que no se muestran, los que ceden posiciones propias ante posturas ajenas, los que aceptan normas externas sin haber comprendido o internalizado si esa norma es válida y, por ende, no luchan por cambiar normas obsoletas o ridículas, los que se muestran como los demás los quieren ver, los que se reprimen ante la opinión del grupo. Al crecer se volverán cerrados, intolerantes, adaptables tanto a lo bueno como a lo malo, incapaces de valorar las diferencias como algo enriquecedor, creedores de que todo lo bueno se limita a lo que ellos piensan porque la mayoría piensa igual, o porque lo dijo un famoso escritor internacional (que era un perfecto desconocido hasta que el marketing nos hizo pensar que el libro que vemos hasta en la sopa es genial, y todos “debemos” leerlo).

Esto no se ve, pasa desapercibido en nuestra sociedad, pero… a pesar de haber dejado de comprarles armas de juguete, a pesar de obligarlos a juntarse con “iguales” por miedo a lo diferente, los chicos están cada vez más insatisfechos, apáticos, tristes, violentos, y manejados por un capitalismo que (a través de ellos) nos manejará a nosotros. La droga afecta por igual a todos los “desiguales”. Y en lo personal, no creo que esto se deba únicamente a una cuestión de límites. Es una cuestión de AMOR AL OTRO, de AMAR AL PRÓJIMO Y A NOSOTROS MISMOS, EXACTAMENTE POR IGUAL, y con todo lo que la palabra “AMOR” significa: aguante, tolerancia, respeto, discusiones, abrazos, llanto, risas, aceptación, y todo lo que no cabe en palabras…

Hoy en día, las sociedades necesitan chicos cuestionadores, pero tolerantes; firmes y con personalidad, pero que sepan respetar a quienes sostengan ideas o creencias diferentes. Y como docentes, lo primordial es SABER ESCUCHAR, SER CAPACES DE VER Y SENTIR más allá de lo que escuchamos, y AYUDAR DESDE LA REALIDAD DEL OTRO y la aceptación de la misma (no condescendientes, no erróneamente compasivos, y nunca, JAMÁS JAMÁS JAMÁS, juzgando desde nuestra propia realidad vista como la mejor, porque ese es uno de los mayores errores que todos cometemos…

En un mundo tan difícil, ACEPTAR, TOLERAR, ESCUCHAR Y ABRAZAR no son acciones tan difíciles.

Y hablemos, pero también HAGAMOS ACORDE A LO QUE HABLAMOS… un ejemplo vale más que mil palabras…

ROXANA LAURA RONQUILLO

Junio de 2009

domingo, 25 de abril de 2010

ALUMNOS INTELIGENTES (Un poco de humor...)







Continuando con ronda de preguntas y respuestas...




Profesor: “Joaquín, diga el presente del indicativo del verbo caminar.”
Alumno: “Yo camino.... Tú caminas... Él camina… ”
Profesor: “¡Más deprisa!”
Alumno: “Nosotros corremos, vosotros corréis, ellos corren.”

Profesor: "¿Qué debo hacer para repartir 11 patatas entre 7 personas?"
Alumno: "Puré de patata, profesor"

Profesor: “Llovía... ¿Qué tiempo es?”
Alumno: “Es un tiempo muy malo, señor profesor.”

Profesor: “¿Cuántos corazones tenemos nosotros?”
Alumno: “Dos, señor profesor.”
Profesor: “¿Dos?”
Alumno: “Si, el mío y el suyo.”

Dos alumnos llegan tarde a la escuela y dicen como justificación:
1er. Alumno: “Me he despertado tarde, he soñado que fui a la Polinesia y el viaje ha tardado mucho.”
2do. Alumno: “Y yo me he ido a esperarlo al aeropuerto.”

Profesor: “Paco, diga 5 cosas que contengan leche.”
Alumno: “Si, señor profesor. Un queso y 4 vacas”

Profesor (preguntando en un examen oral a un alumno de Derecho):”¿Qué es un fraude?”
Alumno: “Un fraude es lo que está haciendo usted.”
Profesor (indignado): “¿Cómo es eso?”
Alumno: “Según el código penal, comete fraude todo aquél que se aprovecha de la ignorancia del otro para perjudicarlo.”

Profesora: “María, señale en el mapa donde queda América del Norte.”
María: “Aquí está”
Profesora: “Correcto. Ahora los demás respondan: ¿Quién descubrió América?”
Los demás: “María”

Profesora: “Juanito, dime con sinceridad, ¿rezas antes de las comidas?”
Juanito: “No, sra. Profesora, no lo necesito, mi madre es buena cocinera.”

Profesora: “Arturo, tu redacción “Mi perro” es exactamente igual a la de tu hermano. ¿La has copiado?”
Arturo: “ No, profesora, es que el perro es el mismo.”

Profesora: “Carlitos, ¿qué nombre se da a una persona que continua hablando aunque los demás no estén interesados?”
Carlitos: “Profesora”

viernes, 9 de abril de 2010

Gran error docente nº 2: Las preguntas del profesor Jirafales

A veces es difícil llevar adelante una clase.
Especialmente cuando se trata de hilvanar ideas para que los niños lleguen a una determinada conclusión.
A menudo, los docentes, cuando nos planteamos las preguntas, al planificar la clase, conocemos las respuestas. Es decir, hacemos la pregunta sabiendo la respuesta de antemano. Y en este "intentar llevar" a los chicos por el mismo camino, surgen "desvíos" que no teníamos en mente (Como le pasa al profesor Jirafales: la pregunta que hace es lógica para él, pero también son lógicas las respuestas que dan sus alumnos, que no saben absolutamente nada del tema).
Para quienes somos de la generación del Chavo del 8, sabemos que esto está exagerado casi hasta el ridículo, para volverlo gracioso, pero hay preguntas que los docentes hacemos cotidianamente sin notar que son de ese estilo.

Ejemplos reales:

Quinto grado de la escuela primaria. La docente está dando una clase sobre la corriente inmigratoria en la República Argentina. Busca llevar a los chicos al concepto de "fuente de datos", es decir, de dónde el historiador obtiene los datos necesarios para conocer cómo era determinada sociedad, sus características, pirámide poblacional, etc.
Luego de haber leído del manual y conversado sobre esas características sociales, llega la pregunta:
DOCENTE. - ¿Y de dónde podemos sacar los datos para saber todo esto?
(La respuesta que ella tenía en mente era "censos, fotografías de época, cartas, periódicos...")
(El alumno, en cambio, es más simple y recurre a lo que él sabe...)
ALUMNO. - De la página 95 del manual...

(Si lo analizamos: ¿está mal la respuesta? ¿O la pregunta está formulada anticipando una respuesta que nos parece la única posible? Para el alumno es absolutamente lógico y correcto, porque él obtuvo esos datos de la página 95 del manual, es probable que por comodidad jamás investigue en otro sitio, y no tiene la menor idea del trabajo de los historiadores)

Cuarto grado. Tarea de la primer clase de Ciencias Naturales (un cuestionario con veinte preguntas diversas):
Responde a las siguientes preguntas:
1) ¿Qué pasa con el agua en la naturaleza?
????

(Esta pregunta es tan abarcativa que no sólo el alumno, sino tampoco los padres saben qué responder, porque desconocen a qué apunta la docente específicamente, ya que no es un trabajo de investigación sobre el agua, sino veinte preguntas que van desde los factores abióticos, hasta el cuerpo humano... ¿En qué se basa, entonces, la respuesta? ¿En el ciclo del agua? ¿En la contaminación del agua? ¿En las inundaciones? ¿En la importancia del agua para los seres vivos?.
Nuevamente, el docente formula la pregunta teniendo en mente la respuesta a la que él pretende que los alumnos lleguen.)

Vamos a distendernos un poco, y a reírnos con el "profe" Jirafales:



Y ahora, concentrémonos en nuestra tarea reviendo algunos puntos clave que debemos tener en cuenta cuando formulemos preguntas:
1) Partir del conocimiento previo que el alumno tiene sobre el tema (nunca del que nosotros, docentes, tenemos)
2) Tener en claro a dónde queremos llegar, pero formulando las preguntas como si desconociéramos la respuesta. (Es decir, que el punto de partida sea la pregunta misma, no la respuesta,... y ver a dónde nos lleva)
3) La pregunta debe ser clara, concisa. Si es muy abarcativa, desdoblémosla en varias preguntas más específicas, apuntando al conocimiento al que el alumno debe llegar en esa clase.
4) Cuando conversamos en clase un determinado tema, y la tarea se refiera a esa conversación, tener presente que el padre del alumno no sabe qué fue lo que hablamos en clase, es decir, que seamos previsores en cuanto a que la mayoría de los chicos "se olvidó" el tema ni bien llegó a casa, o "no lo entendió", y el padre no podrá ayudarle a completar esa tarea. Que siempre quede plasmado, al menos un resumen de lo conversado, o los conceptos básicos.
5) Pensemos en el profesor Jirafales al planificar la clase, buscando TODAS las respuestas que puedan surgir, lógicas o ilógicas, reformulando las preguntas una y otra vez (y divirtiéndonos también un poco... ¿por qué no?)

¡Mucha suerte!... Y hasta el próximo error...

sábado, 30 de enero de 2010

Esencia y misión del maestro, de JULIO CORTÁZAR


Este es un texto de Julio Cortázar al que no tengo nada que agregarle. Expresa todo mi sentir de la manera que únicamente Julio Cortázar puede hacerlo. Si, puede, no podía. Un escritor y un maestro como él, siempre están entre nosotros. Siempre. En presente.


Escribo para quienes van a ser maestros en un futuro que es ya casi presente. Para quienes van a encontrarse repentinamente aislados de una vida que no tenía otros problemas que los inherentes a la condición de estudiante; y que, por lo tanto, era esencialmente distinta de la vida propia del hombre maduro. Se me ocurre que resulta necesario, en la Argentina, enfrentar al maestro con algunos aspectos de la realidad que sus cuatro años de escuela normal no siempre le han permitido conocer, por razones que acaso se desprendan de lo que sigue, y que la lectura de estas líneas -que no tienen la menor intención de consejo- podrá tal vez mostrarles uno o varios ángulos insospechados de su misión a cumplir y de su conducta a mantener.

Ser maestro significa estar en posesión de los medios conducentes a la transmisión de una civilización y una cultura; significa construir en el espíritu y la inteligencia del niño, el panorama cultural necesario para capacitar su ser en el nivel social contemporáneo y, a la vez, estimular todo lo que en el alma infantil haya de bello, de bueno, de aspiración a la total realización. Doble tarea, pues: la de instruir, educar, y la de dar alas a los anhelos que existen, embrionarios, en toda conciencia naciente. El maestro se tiende hacia la inteligencia, hacia el espíritu y, finalmente, hacia la esencia moral que reposa en el ser humano. Enseña aquello que es exterior al niño; pero debe cumplir asimismo el hondo viaje hacia el interior de ese espíritu, y regresar de él trayendo, para maravilla de los ojos de su educando, la noción de bondad y la noción de belleza: ética y estética, elementos esenciales de la condición humana.

Nada de esto es fácil. Lo hipócrita debe ser desterrado, y he aquí el primer duro combate; porque los elementos negativos forman también parte de nuestro ser. Enseñar el bien, supone la previa noción del mal; permitir que el niño intuya la belleza no excluye la necesidad de hacerle saber lo no bello. Es entonces que la capacidad del que enseña -yo diría mejor: del que construye descubriendo- se pone a prueba. Es entonces que un número desoladoramente grande de maestros fracasa. Fracasa calladamente, sin que el mecanismo de nuestra enseñanza primaria se entere de su derrota; fracasa sin saberlo él mismo, porque no había tenido jamás el concepto de su misión. Fracasa tornándose rutinario, abandonándose a lo cotidiano, enseñando lo que los programas exigen y nada más, rindiendo rigurosa cuenta de la conducta y la disciplina de sus alumnos. Fracasa convirtiéndose en lo que se suele denominar "un maestro correcto". Un mecanismo de relojería, limpio y brillante, pero sometido a la servil condición de toda máquina.

Algún maestro así habremos tenido con nosotros. Pero ojalá que quienes leen estas líneas hayan encontrado también, alguna vez, un verdadero maestro. Un maestro que sentía su misión; que la vivía. Un maestro como deberían ser todos los maestros en la Argentina.

Lo pasado es pasado. Yo escribo para quienes van a a ser educadores, y la pregunta surge, entonces, imperativa: ¿Por qué fracasa un número tan elevado de maestros? De la respuesta, aquilatada en su justo valor por la nueva generación, puede depender el destino de las infancias futuras, que es como decir el destino del ser humano en cuanto sociedad y en cuanto tendencia al progreso.

¿Puede contestarse la pregunta? ¿Es que acaso tiene respuesta?

Yo poseo mi respuesta, relativa y acaso errada. Que juzgue quien me lee. Yo encuentro que el fracaso de tantos maestros argentinos obedece a la carencia de una verdadera cultura, de una cultura que no se apoye en el mero acopio de elementos intelectuales, sino que afiance sus raíces en el recto conocimiento de la esencia humana, de aquellos valores del espíritu que nos elevan por sobre lo animal. El vocablo "cultura" ha sufrido, como tantos otros, un largo malentendido. Culto era quien había cumplido una carrera, el que había leído mucho; culto era el profesor que desarrollaba el programa con abundante bibliografía auxiliar. Ser culto era -y es, para muchos- llevar en suma un prolijo archivo y recordar muchos nombres...

Pero la cultura es eso y mucho más. El hombre -tendencias filosóficas actuales, novísimas lo afirman a través del genio de Martin Heidegger- no es solamente un intelecto. El hombre es inteligencia, pero también sentimiento y anhelo metafísico, y sentido religioso. El hombre es un compuesto; de la armonía de sus posibilidades surge la perfección. Por eso, ser culto significa atender al mismo tiempo a todos los valores y no meramente a los intelectuales. Ser culto es saber sánscrito, si se quiere, pero también maravillarse ante un crepúsculo; ser culto es llenar fichas acerca de una disciplina que se cultiva con preferencia, pero también emocionarse con una música o un cuadro, o descubrir el íntimo secreto de un verso o de un niño. Y aún no he logrado precisar qué debe entenderse por cultura; los ejemplos resultan inútiles. Quizá se comprendiera mejor mi pensamiento decantado en este concepto de la cultura: la actitud integralmente humana, sin mutilaciones, que resulta de un largo estudio y de una amplia visión de la realidad.

Así tiene que ser el maestro.

Y ahora, esta pregunta dirigida a la conciencia moral de los que se hallan comprendidos en ella: ¿bastaron cuatro años de escuela normal para hacer del maestro un hombre culto?

No; ello es evidente. Esos cuatro años han servido para integrar parte de lo que yo denominé más arriba "largo estudio"; han servido para enfrentar la inteligencia con los grandes problemas que la humanidad se ha planteado y ha buscado solucionar con su esfuerzo: el problema histórico, el científico, el literario, el pedagógico. Nada más, a pesar de la buena voluntad que hayan podido demostrar profesores y alumnos; a pesar del doble esfuerzo en procura de un debido nivel cultural.

La escuela normal no basta para hacer al maestro. Y quien, luego de plegar con gesto orgulloso su diploma, se disponga a cumplir su tarea sin otro esfuerzo, ése es desde ya un maestro condenado al fracaso. Parecerá cruel y acaso falso; pero un hondo buceo en la conciencia de cada uno probará que es harto cierto. La escuela normal da elementos, variados y generosos; crea la noción del deber, de la misión; descubre los horizontes. Pero con los horizontes hay que hacer algo más que mirarlos desde lejos; hay que caminar hacia ellos y conquistarlos.

El maestro debe llegar a la cultura mediante un largo estudio. Estudio de lo exterior, y estudio de sí mismo. Aristóteles y Sócrates, de ahí las dos actitudes. Uno, la visión de la realidad a través de sus múltiples ángulos; el otro, la visión de sí mismo a través del cultivo de la propia personalidad. Y, esto hay que creerlo, ambas cosas no se logran por separado. Nadie se conoce a sí propio sin haber bebido la ciencia ajena en inacabables horas de lectura y de estudio; y nadie conoce el alma de los semejantes sin asistir primero al deslumbramiento de descubrirse a sí mismo. La cultura resulta así una actitud que nace imperceptiblemente; nadie puede despertarse una mañana y decir: "Soy culto". Puede, sí, decir: "Sé muchas cosas", y nada más. La mejor prueba de cultura suele darla aquel que habla muy poco de sí mismo: porque la cultura no es una cosa, sino que es una visión; se es culto cuando el mundo se nos ofrece con la máxima amplitud; cuando los problemas menudos dejan de tener consistencia; cuando se descubre que lo cotidiano es lo falso, y que sólo en lo más puro, lo más bello, lo más bueno, reside la esencia que el hombre busca. Cuando se comprende lo que verdaderamente quiere decir Dios.

Al salir de la escuela normal, puede afirmarse que el estudio recién comienza. Queda lo más difícil, porque entonces se está solo, librado a la propia conducta. En el debilitamiento de los resortes morales, en el olvido de lo que de sagrado tiene el ser maestro, hay que buscar la razón de tantos fracasos. Pero en la voluntad que no reconoce términos, que no sabe de plazos fijos para el estudio, está la razón de muchos triunfos. En la Argentina ha habido y hay maestros; debería preguntárseles a ellos si les bastaron los cuatro años oficiales para adquirir la cultura que poseen. "El genio -dijo Buffon- es una larga paciencia." Nosotros no requerimos maestros geniales: sería absurdo. Pero todo saber supone una larga paciencia. Alguien afirmó, sencillamente, que nada se conquista sin sacrificio. Y una misión como la del educador exige el mayor sacrificio que pueda hacerse por ella. De lo contrario, se permanece en el nivel de "maestro correcto". Aquellos que hayan estudiado el magisterio y se hayan recibido sin meditar a ciencia cierta qué pretendían o qué esperaban más allá del puesto y la retribución monetaria, ésos son ya fracasados y nada podrá salvarlos sino un gran arrepentimiento. Pero yo he escrito estas líneas para los que han descubierto su tarea y su deber. Para los que abandonan la escuela normal con la determinación de cumplir su misión. A ellos he querido mostrarles todo lo que les espera, y se me ocurre que tanto sacrificio ha de alegrarlos. Porque en el fondo de todo verdadero maestro existe un santo, y los santos son aquellos hombres que van dejando todo lo perecedero a lo largo del camino, y mantienen la mirada fija en un horizonte que conquistar con el trabajo, con el sacrificio o con la muerte.


JULIO CORTÁZAR


Revista argentina, Publicación mensual de los alumnos de la Escuela Normal de Chivilcoy,

Chivilcoy, nº 31, 20 de diciembre de 1939.



martes, 15 de septiembre de 2009

Santillana también se equivoca!!!

Este blog tiene como intención mejorar todo lo que sea mejorable.

Como docente, puedo entender que un alumno se equivoque, que un docente se equivoque, que un directivo se equivoque...

Lo que NO PUEDO ENTENDER de ninguna manera ES QUE LA INFORMACIÓN PUBLICADA EN UN MANUAL DE TERCER GRADO, coordinado por un equipo armado especialmente para ello, y bastante costoso además, SEA ERRÓNEA.

Desde mi paso por el secundario, tengo entendido que las plantas LIBERAN OXÍGENO Y UTILIZAN DIÓXIDO DE CARBONO EN EL PROCESO DE FOTOSÍNTESIS. Por el contrario,

DURANTE LA RESPIRACIÓN, al igual que todo ser viviente, TOMAN OXÍGENO Y ELIMINAN DIÓXIDO DE CARBONO.


Ahora, explíquenme si estoy equivocada, porque esta es la información que brinda a los chicos de tercer grado el manual que detallo a continuación:

"Las plantas, al respirar, liberan oxígeno al medio ambiente. El oxígeno es fundamental para la vida en el planeta."

Dicho manual es:

LÁPIZ LAPICERA 3,
"obra colectiva creada, diseñada y realizada en el Depto. Editorial de Ediciones Santillana bajo la dirección de Herminia Mérega por el siguiente equipo:
Redacción: (Efemérides y Ciencias Naturales): Claudia A. David.
Editora: Mónica Iudice y Sandra Waldman
Coordinación Editorial: Mónica Pavicich
Subdirección editorial: Lidia Mazzalomo"

Si soy yo la equivocada, pediré disculpas en la próxima entrada de este blog.

Ahora... si miles de chicos están estudiando con este manual...

Tendrán la idea errónea de que las plantas al respirar toman dióxido de carbono y eliminan oxígeno... Y es más difícil reaprender algo mal aprendido que estudiarlo por primera vez.

Por eso, apelo a editoriales y docentes, fundamentalmente:

EDITORIALES: Con la cantidad de dinero invertida en "imagen" del manual y lo que supongo que cobrará semejante equipo por su redacción y revisión... No hay márgenes para errores de este tipo, no hay excusas, no hay justificativos... ES UNA VERGÜENZA...

DOCENTES: Antes de exigir un manual que la mayoría de las familias compra con muchísimo esfuerzo por exigencia del colegio y del docente... LÉANLO DE COMIENZO A FIN... ¿Nadie se da cuenta de este tipo de errores...? No lo entiendo... O tenemos docentes muy mediocres o bastante cómodos como para utilizar un libro equivocado antes que dar una excelente clase...

¿Será culpa de los chicos realmente esa apatía general por ir a clases?

Como siempre, espero respuestas, aunque visitar blogs de chimentos y sexo sea más entretenido.

Porque lo que hagamos de la educación serán los cimientos del futuro no sólo de un país, sino del mundo...

sábado, 25 de julio de 2009

Tareas escolares en vacaciones (Ay, ay, ay!!!) - Parte II


Sin preámbulos, ni aclaraciones... Si desean ver lo relacionado con esta entrada, lean primero "TAREAS ESCOLARES EN VACACIONES (AY, AY, AY!!!!) - PARTE I", y luego continúen en este punto...


Si alguien encuentra el resultado, tiene premio:


Otra "seño"... Otro 6to. grado...

EJERCICIO:

Agreguen los ( ) necesarios para que el resultado sea el correcto:

(El ejercicio a y c no lo transcribo porque la alumna los resolvió sola y correctamente)


b) 7 + 3 . 4 : 2 + 4 = 9


d) 10 + 8 . 2 + 2 = 42


domingo, 12 de julio de 2009

Tareas escolares en vacaciones (Ay, ay, ay!!!) - Parte I


Por los motivos conocidos por todos (consecuencia de la propagación inmanejable de la gripe A H1N1) y en los cuales no me voy a explayar, las vacaciones de invierno para los chicos se adelantaron y se prolongaron. Todos de acuerdo, decisión acertada. Se determinó que durante el tiempo que pasaran sin ir al colegio, se les entregarían cuadernillos con tareas, para que no perdieran el año escolar y pudieran ejercitarse en los temas aprendidos en lo que va del año. Bien, decisión aparentemente acertada...
Mientras las ventas en negocios diversos bajan y las ventas en fotocopiadoras suben... ¿Cuál es el gran riesgo de los "Cuadernillos de Tareas"?
1) La capacidad del docente de resumir (en cuestión de días) lo más importante del programa de estudios.
2) El compromiso docente hacia sus alumnos y hacia cada alumno en lo individual.
3) La capacidad del docente de escribir consignas que logren comprender sus alumnos, cuya mayor falencia en época de clases es la resolución de problemas y la comprensión lectora.

Al frente de una clase, uno de los mayores errores que cometemos los docentes es dar la consigna a modo de "Profesor Jirafales" (personaje tan conocido del chavo del 8... recuerdan?). Esto es: como nosotros conocemos la respuesta, formular la pregunta de manera inadecuada. (Si ven videos del Chavo en el Colegio, verán que las respuestas del Chavo no están mal, sino que lo que falla es la forma en que está formulada la pregunta).

Ahora mismo (y con el fin de que hagamos una revisión de nuestra tarea docente para mejorarla en la mitad del año que falta), voy a dar EJEMPLOS REALES DE TAREAS que, no sólo que no ayudarán en nada a los chicos, sino que COMPLICAN, CONFUNDEN y se convierten en una pérdida de tiempo, dinero y energía para todos.

PRIMER EJEMPLO (Omito nombres de la escuela y de la docente por una cuestión de respeto y privacidad, pero el caso es real):

* DIRIGIDO A: Chicos de 11 y 12 años
* ÚLTIMO EJEMPLO RELACIONADO CON EL TEMA VISTO EN EL COLEGIO CON LA DOCENTE:
Problema: Mariana salió de su casa con $ 50. En el camino se compró 2 remeras de $ 15 cada una, una amiga le devolvió $ 8 que le debía y compró 3 chocolates de $ 2 cada uno para sus hermanos. ¿Con cuánto dinero volvió a su casa?
Resolución: 50 - 2 x 15 + 8 - 3 x 2 = 22 (volvió a su casa con $ 22) .
¿Todos de acuerdo? OK.

* TAREA PARA LAS VACACIONES:
1) Pienso y resuelvo dos situaciones problemáticas que se resuelvan con:
a) 12.436 x 97 + 35.016 : 78 - 12.043 : 67
b) 43.718 x 79 - 42.068 x 93 + 124.361 : 89 - 43.018 : 69

AY AY AY, SEÑORITA....!!!! Que en 6to. grado practiquen esas cuentas, bien. Pero... ¿Usted lo pudo resolver con una situación problemática concreta para un chico que vive en un barrio carenciado y concurre a una escuela estatal? YO TODAVÍA NO LOGRÉ HACERLO. ¿Cómo logran encontrar una situación problemática que esté a su alcance con esas cifras? ¿En qué caso concreto de su entorno? ¿Es lo mismo una nena que sale y compra remeritas y chocolates que $ 12.436? Hasta con cuotas de electrodomésticos o automóviles queda ridícula esa "situación problemática".
Por supuesto, del 100% de los chicos, un 30% no lo llevará hecho, un 60% lo llevará resuelto como puede por padres, hermanos mayores, familiares o vecinos, un 1% dirá "no lo entendí" y el resto, lo hará mal o "no sabe no contesta". ¿Y no se pierde de esta manera la finalidad de la "Tarea escolar para las vacaciones"?.

ESCUCHO, Y QUEDO A LA ESPERA DE LA RESOLUCIÓN DE ESTA TAREA:

¿QUIÉN ES CAPAZ DE PENSAR LA SITUACIÓN PROBLEMÁTICA QUE RESPONDA A LA CONSIGNA DE LA SEÑORITA?

ESTÁN INVITADOS A PARTICIPAR NO SÓLO DOCENTES, SINO ALUMNOS Y PROFESIONALES DE CUALQUIER ÁMBITO (SIN PERDER DE VISTA QUE QUIEN DEBE FIJAR ESTE APRENDIZAJE ES UN ALUMNO DE 11 O 12 AÑOS).

Trabajemos con amor, responsabilidad y esfuerzo...
Hasta muy pronto.

sábado, 6 de junio de 2009

LA DOCENCIA COMO MISIÓN ESPIRITUAL


Oscar Capobianco es quien escucha a diario mis quejas, esperanzas, decepciones, broncas, alegrías, teorías y también el análisis de aciertos y fracasos que voy teniendo a diario en mi vida como docente.

Le agradezco que haya escrito para su página web esta nota, y la comparto con ustedes, ya que resume mucho mi sentir y mi pensar...
Aquí, y para todos...

"LA DOCENCIA COMO MISIÓN ESPIRITUAL":

Desde hace muchos años, el trabajo del docente empezó a ser insalubre y hasta peligroso. No basta con saber enseñar matemáticas, lenguaje, historia o geografía, entre otras materias. Hay que conocer defensa personal, para evitar la agresión con armas de algunos alumnos. Tener una mirada mucho más amplia que la que domina el ámbito del aula, donde puede estar controlada cierta disciplina, porque el conflicto en que viven muchos chicos está en todo el entorno de la sociedad que ellos integran. No se limita al hecho de compartir unas horas en la escuela, frente a un adulto que le impone reglas.
Cuando se encara la profesión de educador, debiera tenerse en cuenta que no es un trabajo más. No se trata de conformarse con el magro sueldo y hacerlo como quien atiende una verdulería. La docencia es una misión espiritual, no sólo cultural. Debe complementar (y nunca suplir, por supuesto), la guía de vida que, a esos niños y adolescentes, ya le estén ofreciendo sus padres.
Y allí surge una de las mayores carencias que sufre esta humanidad. Los padres están mal, tienen serias dificultades económicas, no tienen tiempo real para ocuparse durante el día de sus hijos por sus ocupaciones para subsistir. Otros, se desentienden, con el facilismo de creer que es tarea exclusiva de los maestros de grado. Hay un hueco que debemos cubrir con otro tipo de lectura sobre esta situación. Al elegir la tarea de enseñar, estamos comprometiéndonos, lo sepamos o no, a formar seres sanos, justos, útiles a sí mismos y luego, por carácter transitivo, a la sociedad o grupo humano que compongan. No es suficiente que sepan leer, escribir o resolver una cuenta. Deberán desarrollar su natural inteligencia, para convivir en un mundo hostil que no los escucha, que no los comprende, sin apelar al agravio y la violencia. Muchos de ellos, vienen a este mundo con una sensibilidad y una conciencia que no encaja en nuestros deteriorados valores. Por eso se rebelan, se niegan a cumplir mandatos que impone un programa de estudios porque no los representa. No son malos en esencia, sino se manifiestan duros, casi crueles, por la necesidad de subrayar su presencia. Se hacen notar, como pueden, frente a quien no los nota. Sólo ven a otro adulto que le pone notas, que lo amonesta.
Nos estamos equivocando desde la base. Y la responsabilidad no puede limitarse a los gobiernos y sus presupuestos destinados a la enseñanza, es de quien dirige un colegio o imparte una lección sabiendo que es anacrónica, que no le aporta, a ese niño, herramientas para este tiempo. Y seguimos siendo contradictorios. Les enseñamos computación para que tengan un elemento de investigación maravilloso, donde consultar cualquier dato histórico o científico y al mismo tiempo les exigimos que sepan de memoria, el día y el año en que nació Newton, o cuál es el diámetro de Saturno. Eso no los ayuda a vivir, los acobarda, les demuestra nuestra ineptitud como guías. El cambio que sugiero (y no soy el único) es menos contenido intelectual programado y más espiritualidad abierta. Esa es la misión del docente actual. El presente tiene chicos distintos y nosotros seguimos iguales.
Insisto y termino mi reflexión. El día que se tome a la docencia, desde el docente, como una misión espiritual, en la que escuchemos más y con el corazón (no con la tabla de Pitágoras en la mano) nuestros hijos recibirán el verdadero alimento para crecer como seres alegres y esperanzados. Con la base de nuestra ayuda, serán capaces de hacer su propio destino de éxito y se dignificará aún más la tarea del maestro. Cada chico es un universo a descubrir. No los unifiquemos como anónimos en una masa de sometidos. Así, sufrirán menos, y no seguirán ignorados o desdibujados en lo que dimos en llamar “el segundo hogar”. Un ámbito que hoy sólo parece una prisión distinta, con muchos involuntarios carceleros de delantal blanco, que sólo aspiran a sumar puntaje y cobrar un sueldo. Un buen maestro es una bendición y un ejemplo de amor para aplaudir. Creo en ellos.

Oscar Capobianco
07/05/09

jueves, 7 de mayo de 2009

Carta de una adolescente de esta generación que criticamos tanto...

Voy a transcribir (textualmente, salvo nombres y lugares) una carta enviada por una adolescente (Noelia, su nombre no lo cambié, lo dejo con su autorización). Por esas cosas de la vida ("causales") la leí. Le pedí autorización para subirla a este blog, y ella me contestó afirmativamente y con la misma alegría, amor y energía positiva que ustedes podrán comprobar...
Gente de mi generación: reflexionemos...
¿Pertenece esta chica a la generación de la cual nos vivimos quejando, porque los vemos infantiles, abúlicos, violentos...?
¿Seremos nosotros los equivocados?
¿Será que a veces no nos damos tiempo para escuchar estas cosas, porque, como dice Mafalda (de Quino) "lo urgente no deja tiempo para lo importante"...?
Espero comentarios, gente adulta...
Ahí va la carta:

Holaaaaaaaa!!!! miércoles, 22 de abril de 2009, 07:57 pm
De: "Noe D"

Hoooola, soy Noelia, (…) no sé si te acordas de mí.
Hace unos meses cuando viniste a (…) hablamos, no te he mandado mails ni nada porque se me perdió la dirección que me diste (recién me la dio mamá), como siempre tengo la mente ocupada en mis sueños y mis cosiiiitas, así no me molesta con sus charlas que en vez de llevar por buen camino llevan por el contrario
Hay veces que me dan ganas de contarle a alguien cosas muuuy lindas que me están pasando, pero seguro no me entenderían, cada vez que intento sacar el tema con mamá, no puedo porque no me entiende; No es porque sea mala, si no que esta tan metida en sus problemas (Que al fin y al cabo son cosas materiales y opacan todo) y siento que no sabe interpretar lo que digo.
Entonces me dije que tal vez vos si entenderías lo que me esta pasando: Desde febrero siento como una alegría, una energía positiva increíble, ganas de viviiir, felicidad, muuuchas cosas muuy lindas, Como que un día me desperté, abrí los ojos y no vi el mundo feo como lo veía antes, era liiindo, la naturaleza es linda, muchas personas son lindas, la música es linda, la vida es linda ¡Y yo la desperdicie 14 años! Tal vez porque me apegue taaanto a la sociedad que me convertí en una de ellos: todos iguales y cuando se les habla de temas espirituales te dicen cosas como: ¡Tenes un pedo en la cabeza! o ¡Deja de hablar pavadas! y cosas así, que dan rabia, porque seguro que ellos piensan en algún momento de su día en cosas así, pero como para la sociedad eso esta mal (Porque no hay una ciencia que lo respalde 100%, creo yo) Entonces como ellos no lo ven, no lo creen, y no es solo eso, porque uno puede no creer en algo (Las personas pensamos y creemos en diferentes cosas) pero no criticarlo ¡y a veces sin fundamento alguno! ¿No serán ellos los que tienen un pedo en la cabeza y hablan pavadas acaso?
En fin, la única explicación que le encuentro a esta sensación maravillosa es que a partir de un mensaje en la pagina de Internet que dejo un cantante que yo sigo mucho por la espiritualidad y profundidad que tiene su primera canción como solista (Acaba de empezar, hasta hace poco estaba con un grupo musical que también yo seguía mucho, que si bien su música era bastante profunda, no lo es tanto como la de él) La frase que él puso decía: EL PODER DE NUESTRA EXISTENCIA NO ESTA EN EL PASADO O EN EL FUTURO, SINO EN EL PRESENTE. Debajo del mensaje puso el nombre del autor de la frase, y como siempre Maria Curiosa (Yo jajaja) me puse a investigar quien era este señor que se llama Eckhart Tolle, escribió un libro que se llama "El Poder Del Ahora" , que habla de como llegar a la iluminación dejando de lado las cosas materiales, el ego, tratando de no escuchar a la mente charlatana que no nos deja darle las riendas de nuestras vidas al Yo Interno, etc
La cuestión es que yo, lei lo que dice la contratapa del libro en Internet y me gusto tanto que le pedí a mi mama que lo encargara en la librería. Lo que no me explico es, si el libro llego hace 2 semanas mas o menos ¿Porque yo empecé a sentir todo esto antes de siquiera leerlo? Yo me siento cambiada interna y externamente (Todos los que me conocen me lo dicen) Estoy confundidisiiimaaa!!
Igual gracias por tomarte la molestia de leer el mail y además te felicito por la pagina que esta geniiaaal!!!!
Espero que vengas pronto por acá. Te mando miiil besiitos y mucha buena vibra. Noelia

lunes, 30 de marzo de 2009

UN VIAJE AL CORAZÓN

Después de mi larga ausencia (estuve como loca inmersa en los actos públicos aunque siga con mi trabajo como maestra de apoyo escolar), quería compartir con ustedes un hermoso texto de Robert P. Ocker (hermoso, no literariamente, sino por la sabiduría que encierra). Estamos frente a niños distintos. Frente a un paradigma, un cambio. Y para poder avanzar, es necesario que tomemos consciencia de este cambio. Que logremos comprenderlo y situarnos en él. Por eso, recomiendo la lectura de este ensayo de Robert P. Ocker ("consejero de una escuela de enseñanza media en el distrito de Mondovi, Wisconsin. Un mercader de esperanza y un agente de cambio. Su pasión y propósito durante la mayor parte de su vida ha sido orientar a la juventud")

UN VIAJE AL CORAZÓN

Una visión educativa para los pioneros del nuevo paradigma

Por: Robert P. Ocker

Estamos atravesando un momento crucial en la educación y en la forma de criar a los niños: el momento de cambio de paradigma. Hay un sentir general de que la pregunta de cómo criar y educar a nuestros hijos es la pregunta más profunda con que nos enfrentamos hoy. La educación requiere de una nueva visión para los niños del Siglo XXI, ofreciéndoles esperanza e inspiración a todos los niños del mundo. Esta visión se puede encontrar en los sueños de los niños. Necesitamos un entendimiento profundo de la vida humana para poner en práctica una pedagogía comprensiva que sirva a la humanidad del nuevo milenio, esa humanidad que es por supuesto, los niños de hoy. Los niños son el más valioso tesoro y nuestro futuro depende de cuán profundamente podremos comprender esa vida humana.

Los educadores debemos admitir que así como exigimos una transformación de la actual estructura social, así también debemos exigir la transformación del arte de la educación que debe brotar de una fuente diferente. Por supuesto nosotros podemos hacer esa transformación ya que el arte de la educación depende de los educadores.

Los educadores debemos desarrollar un nuevo entendimiento de la naturaleza humana y ofrecer nuestra guía basados en ello. Debemos dar a nuestros niños y estudiantes el regalo de nuestra guía a través de una disciplina interna y de paz.

Debemos percibir la verdadera naturaleza de los niños a medida que ellos se desarrollan y permitirles su desarrollo como seres humanos. Son ellos quienes deben escoger cómo su naturaleza y esencia madurará en la edad adulta.

LOS EDUCADORES DEL SIGLO XXI GUIARÁN EL DESARROLLO DE LOS SERES HUMANOS OFRECIENDO EL REGALO DE LA DISCIPLINA INTERIOR. Con sabiduría y conocimiento guiaremos a niños de carácter para que se conviertan en individuos responsables, ingeniosos y amables.

Por lo tanto, como educadores, debemos convertirnos en los pioneros del paradigma, debemos revisar nuestros conceptos acerca del significado, propósito y función de la educación y presentar una nueva forma de pensamiento. Debemos enseñar a nuestros niños CÓMO pensar y no QUÉ deben pensar. NUESTRO PAPEL NO ES TRANSMITIR CONOCIMIENTO, SINO TRANSMITIR SABIDURÍA. La sabiduría es el conocimiento aplicado. Cuando damos a los niños sólo conocimiento les estamos diciendo lo que deben pensar, lo que supuestamente deben conocer y lo que queremos que ellos crean como verdad.

Cuando transmitimos a los niños sabiduría, no les estarnos diciendo lo que deben saber o lo que es cierto; en lugar de ello, les guiamos a que sean ellos mismos quienes busquen su propia verdad. Por supuesto no podemos ignorar el conocimiento cuando enseñamos sabiduría porque sin conocimiento no hay sabiduría. Cierta cantidad de conocimiento debe pasar de una generación a la siguiente, pero debemos permitir que los niños la descubran por sí mismos. El conocimiento con frecuencia se pierde pero la sabiduría nunca se olvida.

Yo imagino un sistema educativo basado en el desarrollo de las habilidades y capacidades del niño en lugar de desarrollar sólo su memoria. Los niños son nuestros guías; debemos darles la oportunidad de descubrir y crear sus propias verdades. El pensamiento crítico, la solución de problemas, la imaginación, la honestidad y la responsabilidad deberán ser el punto de partida de la educación de los niños del Siglo XXI.

MI VISIÓN DEL FUTURO DE LA EDUCACIÓN ESTÁ BASADA EN UN AMOR INCONDICIONAL. ESTA ES LA ESENCIA DEL NUEVO SER HUMANO. Nosotros, los educadores, debemos asegurarnos de rodearnos de colegas quienes tengan el corazón y el alma para educar los niños de hoy para ser la gente de mañana. Una educación real se preocupa del cuerpo, el alma y el espíritu, que debe ser intrínsecamente libre e independiente. La verdadera educación debe preocupase por darle vida a la gente. Los educadores daremos un extraordinario servicio a la humanidad si somos los pioneros en este cambio. Debemos renovar el sistema educativo para el mejoramiento de la humanidad. Si usted como educador toma parte de este viaje al corazón, los niños serán bendecidos y con ellos el futuro de toda la humanidad.

jueves, 5 de febrero de 2009

Ser un equilátero


Hace un tiempo atrás, Oscar Capobianco, a quien admiro como escritor, pero por sobre todas las cosas como persona, y con quien tengo el orgullo de poder compartir una amistad profunda y verdadera, escribió este poema...
Cuántos chicos sienten nuestras enseñanzas como pura (y lejana) teoría, vacía de contenidos... Y sienten que esperamos de ellos que sean siempre perfectos, con todos los lados iguales, como triángulos equiláteros...
Yo fui el ejemplo de alumna perfecta...
Y fui muy insegura... y muy infeliz...
Al igual que en una proporcionalidad inversa, todos los "diez" que me saqué en la escuela, fueron acompañados de un "uno" en mi vida social, emocional, y real...
A veces, hubiera preferido que en la escuela me hubieran llamado mala alumna, rebelde o cuestionadora, pero no me animé. Era una imagen de lo que se esperaba de mí. Nunca pude, nunca supe, ni nadie me enseñó, a ser quien realmente era. Por eso, amo acompañar a los alumnos rebeldes, cuestionadores, y hasta irrespetuosos. Porque tienen la valentía de mostrar lo que sienten. Y por eso, suelo mirar y ayudar constantemente a los alumnos "demasiado buenos" a que se animen a expresarse, y no teman equivocarse... en una cuenta o en una respuesta... o en la vida. Porque quien no se equivoca nunca, nunca aprende. Sólo está aplicando conocimientos de otros. Y yo quiero formar gente feliz... No gente adaptada... Gente sabia... no gente sobresaturada de conocimientos.

DEDICADO ESPECIALMENTE Y CON TODO MI AMOR
A EXEQUIEL FERRO...
PORQUE CUANDO LEÍ EL POEMA, PENSÉ EN ÉL...
POR ANIMARSE (A sus ocho añitos) A VIVIR CONTRA LO IMPUESTO
Y A PESAR DE LOS GOLPES DE LA VIDA
(O A PESAR DE LOS GOLPES DE LA ESCUELA)


SER UN EQUILÁTERO

Un chico se duerme,
soñando que el mundo
es un gran juguete...
y le pertenece.
Que cuando él disponga,
le pondrá vagones
y estará al comando
de algún tren que cruce
entre las montañas,
de su gran pradera.

El chico despierta,
porque escucha, lejos,
varias campanadas,
pero no hay andenes,
son sólo el llamado,
que hacen de su escuela.
¡Qué rara es la gente,
que no lo comprende!
A él no le interesa
ser un equilátero,
con lados iguales
y siempre perfecto,
respetando normas,
de lo que han impuesto.

Un chico se duerme
y ausente en la clase,
no escucha al maestro,
hablar de diptongos,
y de bisectrices
y raíz cuadrada.

Dentro de su alma,
engancha vagones
y se va de viaje,
rumbo a la esperanza,
donde el mundo es justo
y a él le permite
no hacer la tarea,
tener horas libres,
seguir comandando
su locomotora.

Oscar Capobianco

sábado, 13 de diciembre de 2008

APRENDAMOS DE LOS CHICOS.... ¿Por qué no ser un poco más cuestionadores?


Una gran mayoría de los chicos se comporta de manera rebelde y cuestionadora. Todo lo ponen en tela de juicio, no se resignan a una explicación a medias y desafían el límite, pero mayormente porque creen que el límite impuesto es injusto o erróneo.
Los docentes, en cambio, aceptamos teorías que, como “están estudiadas por un grupo especializado, seguramente son innovadoras”, tomamos cursos y, aún cuando nos parezca que alguno de los mismos fue “una porquería que sólo nos permitió obtener una centésima más de puntaje”, jamás lo diremos.
Cuando, como docente y como mamá, concurrí a las reuniones previas a la Reforma de la Ley de Educación, observé que todos estaban de acuerdo y les resultaba maravillosa. En un momento, levanté la mano para preguntar:
- Me parece excelente la idea del secundario obligatorio, pero... ¿cómo lo van a implementar... si en la actualidad ni siquiera hay escuelas públicas para contener a toda la población primaria? ¿Cómo harían, si no hay edificios suficientes y en condiciones, para que el alumno secundario que no pueda pagar un establecimiento privado, no quede fuera de sistema y fuera de la ley también?
Todos me miraron raro. Como se mira a esa persona molesta que “sale con un martes 13” cuando hay algo resuelto. Como si nadie se planteara estos cuestionamientos o fuera capaz de ver, no lo negativo, sino la realidad de un proyecto que dibujado en papeles parece fantástico, pensado para que ningún alumno quede afuera, y cuando haya que llevarlo a la práctica, más de la mitad de la población entre 13 y 18 años, resulte excluida.
Se me contestó que eso se vería después. Todos votaron a favor de la reforma. ¡No!!! Por eso las cosas en Argentina no funcionan. Eso SE CUESTIONA ANTES. Después, cuando la ley ya está en marcha ¿Cómo se resuelve? ¿Emparchando? ¿Volviendo atrás?... Y esto, por dar un solo ejemplo. Pero podría dar muchos ejemplos más de los errores que cometemos los adultos por no cuestionarnos.
Nosotros venimos de dictaduras. De aceptar. De callar. De instituciones en las que cuestionar era cruzar peligrosamente el límite de lo “socialmente correcto“. De una mentalidad en la que pensar diferente era sinónimo de ser subversivo. No teníamos necesidad de elegir. Eso era así y punto. Ahora vivimos un presente distinto. Algunos opinan que “nos fuimos al otro extremo”. Para mí, esto no es ni mejor ni peor. Como dije, es, simplemente, distinto. Jamás se vuelve atrás. Tenemos que aprender a estar al frente de generaciones cuestionadoras y rebeldes. Tenemos que aprender a enseñarles que el cuestionamiento es bueno, cuando va acompañado por el respeto hacia el semejante. Y tendremos que aprender a tener buenas razones, para que tengan más peso propio que el cuestionamiento en sí.
La única forma de hacer del cuestionamiento algo enriquecedor es amalgamarlo con la filosofía... y aprender a escuchar al otro. Que tanto chicos como adultos aprendamos, no a cuestionar porque sí algo externo, sino a cuestionarnos internamente (por qué opinamos diferente, por qué una regla o norma nos parece acertada o no)... Y, a la par del cuestionamiento, buscar la solución... Y, como cada uno tendrá su propia idea de una buena solución, juntaremos una gran cantidad de puntos de vista distintos sobre una misma situación. ¿No es esto sumamente enriquecedor?

Te recomiendo leer “INTELIGENCIA”, de Osho. De él extraigo este párrafo:

“Toda mi vida, desde la infancia a la universidad, he sido condenado por ser desobediente. Y yo insistía: “No soy desobediente. Simplemente estoy tratando de discernir, con mi propia inteligencia, qué es lo correcto, qué se debería hacer. Y tomo toda la responsabilidad de ello. Si algo va mal, fue mi culpa. No quiero condenar a otra persona porque me dijo que lo hiciera”. Pero era difícil para mis padres, para mis maestros, profesores.
En la escuela era obligatorio llevar gorra, y yo entré a la escuela secundaria sin gorra. El maestro preguntó inmediatamente:
-¿Estás al tanto o no de que las gorras son obligatorias?
-Algo como una gorra no puede ser obligatorio. ¿Cómo va a ser obligatorio ponerse algo en la cabeza? La cabeza es obligatoria, pero no la gorra. Y he venido con la cabeza; usted, quizá, ha venido sólo con la gorra -respondí.
-Pareces un tipo extraño. Está escrito en el código de la escuela que ningún estudiante puede entrar en la escuela sin una gorra.
-Entonces, habrá que cambiar el código. Fue escrito por seres humanos, no por Dios; y los seres humanos cometen errores. –El maestro no daba crédito a sus oídos.
-¿Qué te pasa? ¿Por qué no te pones simplemente una gorra? -insistió.
-La gorra no es el problema; quiero averiguar por qué es obligatoria, sus razones, sus resultados. Si usted no es capaz de explicarlo, me puede llevar al rector y podemos discutirlo.
Tuvo que llevarme a ver al rector.
En India, los bengalíes son los más inteligentes; no llevan gorro. Y los punjabíes, los de Punjáb, son los menos inteligentes, son gente simple, y llevan turbante. Así que dije al rector:
-Examinemos la situación: los bengalíes no llevan ningún gorro y son las personas más inteligentes del país, y los punjabíes no sólo llevan gorro, sino un turbante muy apretado, y son los menos inteligentes. Si realmente tiene algo que ver con la inteligencia, prefiero no correr el riesgo.
El rector me escuchó y dijo:
-El chico es obstinado, pero lo que dice tiene sentido. Nunca había pensado en ello; es verdad. Y podemos hacer que el código deje de ser obligatorio. Quien quiera llevar gorra, puede llevarla; el que no quiera, no tiene que hacerlo porque no tiene nada que ver con la enseñanza.
El maestro no daba crédito a sus oídos. Cuando íbamos de vuelta, me preguntó:
-¿Qué has hecho?
-No he hecho nada, simplemente he explicado la situación. No estoy enfadado, estoy muy dispuesto a llevar la gorra. Si le parece que es buena para la inteligencia, ¿por qué llevar sólo una? ¡Puedo llevar dos gorras, tres gorras, unas encima de otras, si son buenas para mi inteligencia! No estoy enfadado, pero tiene que demostrarme su utilidad.
El maestro me dijo, todavía recuerdo sus palabras:
-Tendrás dificultades toda tu vida. No encajarás en ninguna parte.
-Eso está muy bien –repuse-, pero no quiero ser un idiota y encajar en cualquier parte. Es bueno ser un “inadaptado” pero inteligente. ¡Y he venido a la escuela a aprender inteligencia, para poder ser un inadaptado inteligentemente!. Por favor, no vuelva a intentar nunca cambiarme de ser un individuo a ser una pieza de la máquina.
A partir del día siguiente, las gorras desaparecieron; sólo el maestro había venido con gorra. Y cuando miró a la clase y por la escuela... Porque había entrado en vigor la nueva norma de que las gorras no eran obligatorias, y todos los demás profesores, incluso el rector, habían venido sin gorra. Se veía ridículo. Le dije:
- Aún hay tiempo. Puede quitársela y metérsela en el bolsillo -¡Y lo hizo!
- Muy bien. Si todos están en contra de la gorra... Yo simplemente obedecía la ley.
Así que recuerda, cuando hablo de desobediencia no me refiero a sustituir la obediencia por la desobediencia. Eso no te mejorará. Uso la palabra “desobediencia” sólo para hacerte entender que depende de ti, que tú tienes el factor decisivo en todas las acciones de tu vida. Y eso te da una fuerza tremenda, porque todo lo que haces lo haces con un cierto apoyo racional. Simplemente, vive de manera inteligente.”